La custión del “leonés”

Hasta hoy, la tendencia mayoritaria de la filología hispánica ha dividido los romances ibéricos occidentales en tres bloques o diasistemas: el gallegoportugués, el leonés y el castellano. Esta clasificación, aunque no es del todo incorrecta, no define en detalle la realidad del continuo lingüístico romance ibérico occidental. A menudo simplemente se asocian grupos de hablas a los antiguos reinos medievales de Galicia, León y Castilla; sin reparar en que, más exactamente, lo que ha existido históricamente entre tierras gallegoportuguesas y castellanas es un continuo lingüístico que no siempre respeta las fronteras administrativas y es de una enorme heterogeneidad.

mapaluengas
Mapa inexacto de la realidad lingüística medieval en el curso de la conquista, basado en divisiones políticas (excluye al leonés oriental o cántabro-extremeño)

Como ya desgranamos en el artículo Nacimiento y desarrollo del estremeñu, las lenguas y hablas históricas del centro, el norte y el oeste de la Península forman un grupo que se diferencia de oeste a este por su grado de evolución respecto al romance ibérico primitivo: el polo galaico -asociado al gallego, al portugués y al leonés occidental- es fonéticamente conservador:

direito / dreitu   carreira   ouro / ouru   fazer / facere 

Por otro lado, el polo cantábrico -asociado al leonés oriental, el cántabro y el extremeño- es innovador:

drechu / derechu / derecho   carrera   oru / oro   acer / jacer / hazel / (h)acer 

El castellano es el más innovador de los dialectos orientales de este dominio, pues ha perdido el cierre de las vocales, la efe inicial latina y su aspiración, los diptongos decrecientes, el vocabulario arcaico que sí se conserva en las variantes más occidentales, carece de metafonía, etc. Sería por ello correcto decir que el castellano es un dialecto del leonés -que permanece en un estadio más arcaico-, nunca al revés. En otras palabras: el castellano no constituye un dominio del todo independiente de sus parientes occidentales. El castellano es un desgaje del romance cántabro convertido en lengua de Estado, no la madre de las lenguas hispánicas.

mapa polus
Gradación de rasgos lingüísticos de más conservadores (azul) a más innovadores (verde) en el Reino de León (siglo X), antes de la Conquista hacia el sur del Duero y de la independencia de Castilla

¿Se hablaban las llamadas variedades leonesas -conocidas hoy como occidental, central y oriental- solamente en la esfera política del Reino de León tras la independencia castellana en el siglo XI? De ninguna manera, porque la Edad Media peninsular fue un baile continuo de fronteras y las distintas hablas no siempre obedecían a estos cambios legales. El gallego y el portugués se hablan aún hoy en varias zonas occidentales de Asturias, la región leonesa y Extremadura. Galicia y Castilla pertenecieron durante siglos al Reino de León. El leonés occidental se habla en territorio portugués, en Miranda del Duero. El cántabro o montañés, asociado al leonés oriental, aún se habla en los valles de Cantabria y el norte de Burgos -territorio incorporado tempranamente a Castilla-, y probablemente esta variante también se extendiera en el pasado por el noreste de la región leonesa y el occidente de Castilla la Vieja, y de ahí hasta más al sur de Sierra Morena, al finalizar la Conquista.

El debate sobre la adscripción lingüística de oriente a occidente también se da en Extremadura: los filólogos distinguen entre la Extremadura leonesa al oeste de la Ruta de la Plata y la castellana al este, aún siendo sobradamente conocido que el habla tradicional de Castuera, Orellana, Madroñera, Los Ibores o La Vera es tan extremeña como la de Coria, Las Hurdes, Montijo o Fregenal. Los académicos hacen coincidir una división territorial medieval con una lingüística, sencillamente por desconocer -o por querer desatender- que tanto en León como en Castilla se hablaba leonés oriental, antepasado del extremeño.

Podemos concluir entonces que aquello que se ha venido conociendo como leonés hasta el día de hoy, no es un sistema lingüístico homogéneo, sino un conjunto de hablas divididas en dos bloques: el asturleonés y el cántabro-extremeño.

El asturleonés se habla mayormente al oeste del río Esla, y posee tres variantes definidas por la mayor retención de rasgos galaicos -conservadores- en el occidente y de rasgos cantábricos -innovadores- en el oriente, quedando la variedad central como habla de transición entre ambas. Pese a estas diferencias fonéticas, existe una relativa unidad léxica y morfosintáctica entre los tres bables.

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Hablas de Asturias. Este es el único territorio en que se hablan todas las grandes variantes galaicocantábricas, desde el gallego (en amarillo) hasta el cántabro (J), pasando por las tres variedades asturleonesas: occidental (la más galaica), central y oriental (la más cantábrica). El castellano está presente en todo el territorio.

En el caso del cántabro-extremeño, su participación de los rasgos fonéticos orientales es extrema, a lo que hay que sumar la pronuncición meridional en el caso del extremeño. El vocabulario de las dos variantes de este bloque es también bastante divergente del asturleonés -y aún entre sí-, a lo que se suman numerosas particularidades morfosintácticas.

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Mapa de iventia.com, señalando la extensión histórica aproximada del asturianu-llionés -asturleonés- y del cántabru-estremeñu o leonés oriental

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